DÍA DE TODOS LOS SANTOS

 01·11·2020

NOS ENCHUFAMOS A ACTUALIZAR LA SANTIDAD 

Parece que se ha hecho una mala traducción de lo que significa ser SANTOS y por eso, más de uno se asusta o piensa en la santidad como algo muy lejano, inalcanzable, como un privilegio sólo para perfectos, superdotados, mártires entregados,...

La santidad es para todos, es nuestra vocación, porque los cristianos estamos “llamados a ser santos”, La Santidad no debe asustar, no es algo que haya pasado de moda. Santidad es: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

El Amor es lo único que hace que la santidad se mantenga actualizada sin importar ni la época ni las circunstancias, así sea desde una humilde portería, con una escoba, como hizo Martín de Porres o desde una UCI como cada día hacen los sanitarios o desde  pequeños rincones de la tierra, dónde hombres y mujeres, testigos de Jesús, entregan su vida por ayudar a los desfavorecidos, desde las pzarras de nuestros Colegios,...

¿TE APUNTAS?

Receta para hacer en familia:

Antes de nada es necesario preparar bien el lugar donde elaboraremos la receta: puede ser tu casa, tu trabajo, tus amigos, tu familia… Importante tenerles presentes siempre, no vivimos solos, somos seres que necesitamos querer y ser queridos.

NOMBRE DE LA RECETA: Todos somos santos.

INGREDIENTES NECESARIOS:

  1 kg de ternura y compasión para con los demás.

  Una onza de corazón latente y cargado de pasión por la vida

  Una rama de sabiduría madura.

  Una pizca de ilusión por los proyectos que emprendes.

  Dos cucharadas de buen humor bien dulce.

  Gotas abundantes de solidaridad y compasión con el mundo que te rodea.

REALIZACIÓN:

Toma la ternura con las manos limpias y mézclala con la ilusión por la vida. Déjalo cocer durante 1 hora de forma que cuando esté compacta puedas añadirle la rama de sabiduría, esta te ayudará a mirar como se cuece tu vida y la de los demás.

Cuando haya hervido la pasión por las personas que te rodean añádele las dos cucharadas de buen humor, esto hazlo cuando veas que el preparado está triste o en soledad, te ayudará a darle un especial sabor a la santidad que todos llevamos dentro.

Déjalo reposar durante unos minutos junto a la rama de sabiduría, hará que el paladar de tus comensales se deleite con el contraste santo de sabores unidos.

Vuelca en una bandeja lo realizado hasta ahora y mételo en la nevera, no sin antes haber añadido las gotas abundantes de solidaridad y compasión, estos ingredientes le darán un toque único a tu postre pues se empapará lentamente de amor al prójimo.

Por último, llévalo a la mesa con una sonrisa, contagiará cariño a quienes lo prueben.

¡Suerte con la receta! ¡Verás como te sale todo bien!

Ah, no olvides apagar el fuego de la cocina… es importante que lo hagas pero también es importante que ese fuego se traslade a tu corazón de forma que nunca se apague. ¡Animo con ello!

Encar_AM